Contornos,
simples contornos
en la ciudad oscura.
Contornos, miles de contornos
ardor y dulzura.
La luz pálida de luna
los envuelve y los escuda
de miradas desaprensivas
de su éxtasis, su locura.
Contornos susurrantes
se buscan con ansiedad
palpitan el encuentro
devorados en la oscuridad.
La noche avanza
en su monótono tic-tac
de estrellas blanquecinas.
La noche avanza
y los contornos alcanzan
la divinidad exquisita.
Sus almas danzan
en el paraíso prometido
sus almas danzan
en el segundo permitido.
El alba desgarra
con rojizos pincelazos
el oscuro terciopelo
y de él arranca
los contornos en silencio.
El día avanza
en su monótono tic-tac
de gente enloquecida...
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