Di que nunca nos odiarás
por no haberte amado.
Di que nunca nos olvidarás
por haberte engañado.
Di que nunca nos dejarás
por haberte rechazado.
Di simplemente que nos perdonas
porque tú eres el Cristo olvidado.
El concepto de Dios o la Fuente no es algo externo; es una energía universal e inherente a todos los seres y formas de vida. Dios existe a través de nosotros, y nosotros existimos a través de Dios. Cuando Jesús dijo “el Padre y yo somos uno”, no se refería a una exclusividad personal, sino a la unidad esencial entre todos los seres y la divinidad. Así, cada ser – humano, animal, planta o mineral – es una manifestación de Dios, y no necesitamos buscarlo afuera: Dios está en nuestro interior y en todo lo que nos rodea. Al pedirle algo a Dios, realmente nos lo estamos pidiendo a nosotros mismos, y será nuestra fe y convicción las que nos permitirán manifestar lo deseado. Dios es imparcial y contiene en sí tanto el bien como el mal; es el Todo, y en ese Todo, cada experiencia y cada ser vivo es parte de una vasta expresión de libre albedrío. En esta concepción, todos somos uno. Al mirar a los ojos de otra persona o al contemplar la vida en cualquier criatura o elemento de la naturaleza, en...
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