Suavemente, muy suavemente
rozo tus labios con los míos
todo en ti se estremece
cuan bello capullo en el rocío.
Tus delicados pétalos obedecen
floreciendo mi con delirio
elixir primordial de la vida
beberé de ti hasta caer rendido.
El suave crepitar de lo leños
que en mi corazón has encendido
pronto se tornará un infierno
de placeres y gozos desmedidos.
El bello perfume del alma
que impregna nuestros sentidos
nos convierte en pequeño mundo,
somos bosques, montañas, ríos.
Cae el último destello
tu cuerpo palpita junto al mío
ya nada podrá separarnos
nuestras vidas por siempre se han unido.
Comentarios
Publicar un comentario