Tu
rostro ocupa constantemente mis pensamientos
creo que me moriría si no gano tus sentimientos.
Te observo desde lejos, te miro, te contemplo
mas mi timidez me acorrala y culmino en arrepentimientos.
Cuando se me presentaba la oportunidad de estar frente a ti
no sabía cómo actuar, que hacer ni que decir.
Las mejillas se me acaloraban, el corazón se me aceleraba
lo gritaba interiormente, pero tú no me escuchabas.
Hasta que un día no me autocensuré más
y me acerque a vos, como quien dice, para hablar.
Lo tenía todo preparado, ensayado y repasado
más las palabras, sin querer se me enredaron.
A duras penas te lo dije, a duras penas articulé
las palabras temblorosas, que salían sin fe.
Y huí de vos, lleno de pánico y de rencor
para con mi otro ser interior.
Y nunca más te hablé, nunca más me acerqué
sin embargo, lo que yo quise expresar
no fue un mero capricho de la edad
por la cual todos han habido de pasar.
Te miro... sigues ocupando mi corazón
te contemplo...y siempre lo tendré reservado para vos
te observo.... pues lo que yo quise expresarte esa tarde
querida mía... es que por ti siento un intenso amor...
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