Perdido en
el desierto
de mi soledad
sediento de amor y de fe,
apareciste ante mí
una mañana
iluminando mi cielo,
mi ser.
Tomaste mi
mano,
mi alma
me guiaste por senderos
de placer,
descifraste en mí
el jeroglífico
que nadie podía leer.
Y así de
pronto
mi desierto
en oasis de amor
se transformó
y cuando creí que todo
era belleza
descubrí que tan solo
eras una ilusión.

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