La
niebla. Humedad absoluta que se pega a mi cuerpo. Blanca ceguera que me impide
hallar a la rosa preciosa del amor, de la paz.
¿Dónde estarás?
Camino sin rumbo en el bosque de mi soledad, un bosque frío, triste,
amargo.....
Un bosque con espinas que no se ven, pero se sienten. Un bosque en el que la
rosa que busco puede estar allí, a mi lado, pero inalcanzable por que no la
veo.
Mi alma se retuerce en un laberinto infinito, cada paso que doy me encierra aún
más en esa maraña de espinas que ciernen mi corazón, coronándolo como a un
Cristo, una y mil veces, desangrando mi alma en interminables gotas de amor,
hasta que un día vacía quedará, y la rosa morirá. Y todo porque, por esta
maldita niebla de soledad, que me sigue a todas partes, sin piedad, que se pega
a mi cuerpo como una piel más, que comparte mis miedos y los acrecienta sin
parar.
Lo que aún me mantiene vivo es esa pequeña llama de esperanza que me dice que
algún día el sol brillará despejando esta sucia niebla y mostrándome el camino
que conduce a mi rosa, esa rosa que todos tenemos, pero que yo aún no supe
encontrar...
Comentarios
Publicar un comentario