La
luz en tus ojos
anuncia la aparición
de lágrimas cristalinas
por el fin de un amor.
La luz en tus ojos
delata al mirar
la tristeza del alma
las ganas de amar.
La luz en tus ojos
encubren con piedad
las palabras frías
que al final me dirás
El concepto de Dios o la Fuente no es algo externo; es una energía universal e inherente a todos los seres y formas de vida. Dios existe a través de nosotros, y nosotros existimos a través de Dios. Cuando Jesús dijo “el Padre y yo somos uno”, no se refería a una exclusividad personal, sino a la unidad esencial entre todos los seres y la divinidad. Así, cada ser – humano, animal, planta o mineral – es una manifestación de Dios, y no necesitamos buscarlo afuera: Dios está en nuestro interior y en todo lo que nos rodea. Al pedirle algo a Dios, realmente nos lo estamos pidiendo a nosotros mismos, y será nuestra fe y convicción las que nos permitirán manifestar lo deseado. Dios es imparcial y contiene en sí tanto el bien como el mal; es el Todo, y en ese Todo, cada experiencia y cada ser vivo es parte de una vasta expresión de libre albedrío. En esta concepción, todos somos uno. Al mirar a los ojos de otra persona o al contemplar la vida en cualquier criatura o elemento de la naturaleza, en...
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